Los que no votarán

Aloha World

Trump, Sanders, Clinton, Rubio, Cruz. La cuenta atrás para los candidatos a presidente de los Estados Unidos ya ha empezado. El famoso Caucus de Iowa dio la victoria a Cruz por la derecha y a Clinton por la izquierda. Sin embargo, faltan 10 meses para saber quién será el sucesor de Obama. Al hombre que cambió el sistema sanitario estadounidense con un modelo sin precedentes, que firmó un pacto nuclear con Irán y que NO ha cerrado Guantánamo (sí, también tiene asignaturas pendientes) se le acaba la estancia en The White House.

Se acerca el Super Tuesday, el martes en el que se celebran elecciones en 12 estados. Sin embargo, millones de estadounidenses no podrán votar en las próximas elecciones presidenciales. De momento, son los delegates quienes eligen a sus representantes demócrata y republicano, respectivamente. No será hasta el 8 de noviembre de este año cuando la ciudadanía acuda a las urnas. Casi 6 millones de ciudadanos no podrán hacerlo según datos del Observatorio por los derechos humanos (HRW, Human Rights Watch en inglés).

Se trata de la privación de voto por delito, en inglés felony disenfranchisement. Esta privación se produce en 48 de los 50 estados. Solo Vermont y Maine permiten a sus ciudadanos votar, incluso estando presos. Sin embargo, quienes hayan cometido un delito en Florida, no podrán volver a votar en su vida, aun habiendo cumplido su sentencia. ¿La opción para recuperar el voto? Mudarse a otro estado.

En Estados Unidos existe algo llamado la “doble nacionalidad”, los nacidos o naturalizados en Estados Unidos son, según la Constitución, ciudadanos estadounidenses y también ciudadanos del estado donde residan. De esta manera, alguien que vive en Florida puede mudarse a Ohio y de esta manera recuperar su derecho a voto. Otra contradicción que produce esta “doble nacionalidad” es que también existen prisiones federales o del estado. Un ciudadano puede ser condenado por un juzgado de su estado o del gobierno federal y sin embargo, perder el derecho a votar en unas elecciones presidenciales aun estando cumpliendo pena por un delito en su estado.

Algunas de las consecuencias de la privación de voto por delito es la representatividad de los estados. Es bastante lógico que cuanto menos participación menos representatividad de la voluntad del estado. De esta manera, los estados con más restricciones para votar y con más presos obtienen resultados menos representativos en sus elecciones. Además, en un país donde los hombres negros tienen 4 veces más posibilidades de ser encarcelados, según el HRW, lo que se produce es una diferencia racial muy significativa. Esta es otra de las críticas del HRW hacia el Felony Disenfranchisement. Si la decimocuarta y decimoquinta enmiendas de la Constitución, ambas aprobadas tras la Guerra Civil, garantizaban igualdad ante la ley y derecho a voto a todos los ciudadanos de Estados Unidos, la privación de voto por delito no deja de afectar más a la población negra.

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Richard Brice, en su libro Punished Communities: Felon Disenfranchisement, Political Participation and Public Good Provision, añade que los políticos suelen desarrollar mejoras en las zonas donde la participación es más alta, porque consideran que es donde pueden conseguir más votos. En conclusión, si hay mayor población negra y hay mayor probabilidad de acabar en la cárcel por el mero hecho racial, habrá menos participación en los estados que prohíban el voto de los presos y por lo tanto menos políticas que permitan el desarrollo de esa zona. Por este motivo, la privación de voto a aquellos que están en la cárcel, no solo afecta a los presos, sino también a sus conciudadanos, pues la participación será inferior y las políticas también.

Mi opinión es que la cárcel es un castigo y que cuando se termina el castigo, se deberían restablecer los derechos de la persona. No tiene sentido, que tras terminar una sentencia se siga castigando al ciudadano prohibiéndole uno de sus derechos fundamentales. Y además, teniendo en cuenta la Constitución, si la ciudadanía viene dada por nacimiento, y la ciudadanía no se elimina por cometer un delito, ¿por qué sucede lo contrario con los derechos inherentes a esa nacionalidad, en este caso, el derecho a voto? Por otra parte, me parece anacrónico que sigan habiendo estas diferencias raciales en el que se considera el país de la igualdad de oportunidades.

La prohibición del voto por cometer un delito no está fuera de las agendas políticas pero pese a que se van introduciendo cambios, no todos los estados van en la misma dirección. Mientras algunos reducen su prohibición como el estado de Wyoming que desde el año pasado permite volver a votar a las personas que han cometido un delito por primera vez; otros, como Iowa prohíben, desde 2011, el voto a aquellos que han cometido un delito incluso habiendo cumplido su sentencia.

**Hice un trabajo con mayor bibliografía para la asignatura de American Government and Politics en la Universidad de California Santa Barbara, podéis leerlo aquí.

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